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La Universidad de Valladolid emplea un residuo de cerveza para la obtención de un carburante renovable muy parecido a la gasolina

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Un grupo de ingenieros químicos y ambientales del Instituto de Procesos Sostenibles (IPS) de la Universidad de Valladolid (UVA) ha encontrado un nuevo uso a los residuos de la cerveza que tradicionalmente se desechaban. Han conseguido transformar estos residuos en una energía limpia, mediante procesos de fermentación a partir de microondas y agua.

El consumo de cerveza en España ha alcanzado cifras récord en los últimos años. En 2017, se consumieron 3 792 millones de litros de cerveza, según la Agencia Tributaria. Por cada 100 litros de cerveza producidos, se generan 20 kilos de residuos sólidos. Estos restos, con alto contenido en carbohidratos y proteínas, se emplean generalmente para la alimentación animal o como desechos. Un grupo de ingenieros químicos y ambientales del Instituto de Procesos Sostenibles (IPS) de la Universidad de Valladolid (UVa) ha encontrado un nuevo uso a estos restos que tradicionalmente se desechaban. Han conseguido transformar estos residuos en una energía limpia, mediante procesos de fermentación a partir de microondas y agua.

El grupo de investigación reconocido (GIR) de Tecnología de Procesos Químicos y Bioquímicos de la UVa ha publicado recientemente en la revista científica Chemical Engineering Journal un estudio que propone la valorización de un desecho, el bagazo de cerveza, para su transformación en combustibles renovables (biobutanol) y prebióticos (arabinoxilanos), que pueden ser empleados para la alimentación. Esta transformación constituye un ejemplo de economía circular en el que los residuos pasan a ser recursos, un concepto económico en el que se busca la sostenibilidad del medio ambiente a través de la reducción de residuos y la valorización de estos. El objetivo de la economía circular es la disminución del uso de recursos, consumo de energía y generación de residuos.

En el trabajo de investigación, el equipo científico usa bacterias para transformar los azúcares presentes en los residuos agrícolas como la cebada, en butanol. El proceso comienza con un pretratamiento que consiste en la aplicación de energía de microondas y agua al bagazo de cerveza, el residuo, para modificar su estructura. Las microondas son muy efectivas en esta fase del proceso ya que con ellas se consiguen temperaturas muy elevadas y por tanto, una forma más rápida de calentamiento. Una vez que la estructura del residuo queda modificada, las enzimas se encargan de liberar los azúcares simples necesarios para la fermentación. Así se obtiene el producto final: biobutanol, un biocombustible con características similares a la gasolina.

El biobutanol y sus beneficios
El biobutanol es un combustible renovable con un contenido energético similar al de la gasolina, que se puede emplear en motores de combustión con apenas modificaciones y mezclar directamente con este hidrocarburo. En este caso, el método empleado para su obtención solo usa como reactivo agua y energía de microondas. “Es un proceso limpio y respetuoso con el medio ambiente en el que se producen otras sustancias naturales de interés como son los arabinoxilanos, con potencial como prebióticos y propiedades antioxidantes y antimicrobianas”, explica la investigadora principal del proyecto Mónica Coca.

Uno de los mayores inconvenientes de la producción de biobutanol es el elevado coste de la materia prima. En ese sentido, han colaborado en el proyecto de investigación tanto la empresa vallisoletana de Cerveza Milana como con Mahou San Miguel, que han colaborado en el desarrollo del estudio facilitando los desechos necesarios para desarrollar la Investigación. El estudio cuenta con la financiación de la Junta de Castilla y León y FEDER a través del proyecto ‘Transformación de las fracciones lignocelulósicas del bagazo de cerveza en productos con valor energético y alimentario’.

Fuente: Gabinete de Comunicación Uva Universidad de Valladolid

El sector de los biocarburantes pide al Ministerio más cupos para prepararse ante futuras importaciones de Argentina o Indonesia

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APPA Biocarburantes ha solicitado de forma urgente al Ministerio de Industria la prórroga en la asignación de las cantidades de producción de biodiésel en plantas españolas que concluía el pasado 4 de mayo.

Aunque el Ministerio está facultado para prorrogarlo otros dos años, al igual que lo han hecho en otros mercados como Francia o Portugal para proteger a sus plantas industriales frente a futuras importaciones masivas de terceros países de biodiésel a bajo precio desde Argentina o Indonesia.

Según el presidente de APPA Biocarburantes, “esta medida resulta fundamental para que la industria española del biodiésel pueda consolidar la mejoría experimentada estos últimos años, afianzar su competitividad, mantener el empleo y contribuir a la diversificación energética”.

El sector de los biocarburantes, que ha atravesado en España y en Castilla y León todo tipo de problemas durante los últimos años, está a la expectativa de ver qué decide la Organización Mundial de Comercio o el propio Tribunal de Derecho de la Unión Europea sobre los derechos antidumping aplicados en Europa para protegerse frente a las importaciones de biodiésel desde Indonesia y Argentina, entre otros países productores.

El aumento de producción en las plantas españolas ha provocado que los precios de los biocarburantes no subieran justo cuando el precio de los carburantes convencionales estaba bajo por el precio del barril de petróleo.

Mientras, la incertidumbre en el sector de los biocarburantes es aún mayor en Castilla y León por el futuro de la planta salmantina de Abengoa en la localidad de Babilafuente. La idea del grupo sevillano, con una grave crisis societaria y financiera de deuda, es vender todo su grupo de la división de bioetanol, compuesto por cuatro plantas en España y dos en Europa.

Ilustración: J.C.Florentino