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Las empresas propietarias de las centrales de carbón de Velilla y Anllares solicitan su cierre mientras Endesa todavía no ha pedido oficialmente la de Compostilla

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Iberdrola ha solicitado la autorización de cierre de las centrales térmicas de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia) ante el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, plantas que suman una potencia de 874 MW, una decisión mediante la que ratifica su compromiso de reducción de la intensidad de emisiones de CO2 en un 50% en el año 2030 respecto a los niveles de 2007 y de ser neutra en carbono en 2050.

Iberdrola ha decidido completar el proceso de cierre de todas sus centrales de carbón en el mundo, fuente de energía que representa, actualmente, solo el 1,8% de la capacidad total del grupo, que asciende a 48.062 megavatios (MW), y el 1,5% de la producción eléctrica en los nueve primeros meses del año en curso: 1.596 GWh vs. 102.494 GWh.

La decisión de Iberdrola se suma a la de Endesa, propiedad de la italiana Enel, quien en su última Junta de Accionistas celebrada en Roma anunció el cierre de las centrales de carbón de Compostilla (León) y Teruel antes del 30 de junio de 2020. Aunque todavía no lo ha tramitado oficialmente ante el Ministerio de Energía, quien trata de buscar una solución al futuro de dicha central, estratégica para el sector energético español y de Castilla y León.

Hay que recordar que Gas Natural Fenosa anunció el pasado mes de junio que iría a un cierre paulatino de la actividad en su central de Anllares, situada en la localidad leonesa de Páramo de Sil (Léon), hasta el 2019. Por el contrario, Gas Natural Fenosa anunció que mantendría operativa la central térmica de La Robla, en León, tras una fuerte inversión para cumplir con las exigencias de emisiones de la Comisión Europea antes del 2020.

Tras el cierre de las últimas plantas de carbón operativas de Iberdrola, que no incidirá en la seguridad del suministro eléctrico -la compañía cuenta con 5.695 MW de capacidad de respaldo en ciclos combinados de gas-, el porcentaje de la capacidad de producción de electricidad libre de emisiones del grupo quedará en el 68%, elevándose en España hasta el 76%.

En el caso concreto de las centrales de Lada y Velilla , su cierre no afectará al empleo, ya que Iberdrola recolocará al 100% de la plantilla -90 empleados en Lada y 80 en Velilla- tanto en las labores de desmantelamiento de ambas plantas, que se extenderán durante cuatro años desde la fecha de aprobación de cierre por parte del Ministerio de Energía y supondrán una inversión cercana a los 35 millones de euros, como en otras instalaciones de la empresa. Las zonas ocupadas por Lada y Velilla serán objeto de una restauración paisajística.

Desde el año 2001, Iberdrola ha clausurado en todo el mundo centrales térmicas que suman casi 7.500 MW de capacidad instalada. Destacan el cierre en 2013 y 2016, respectivamente, de dos grandes centrales de carbón en Reino Unido, Cockenzie y Longannet, cuya potencia conjunta ascendía a 3.600 MW. Además del  desmantelamiento en este periodo de tiempo de casi 3.200 MW de plantas de fuel oil.

Ilustración: J.C.Florentino

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Castilla y León ve con preocupación el anuncio de Italia de cerrar sus centrales térmicas de carbón en 2025

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Otro jarro de agua fría para el sector del carbón español. El Gobierno Italiano, a través de su Ministerio de Desarrollo, ha anunciado que Italia cerrará paulatinamente sus centrales térmicas de carbón hasta eliminarlos por completo en el año 2015.

Hay que tener en cuenta que el mayor grupo eléctrico italiano es ENEL, la multinacional propietaria de la española Endesa, una de las más activas en el sector de las centrales térmicas de carbón en España.

ENEL ya ha asegurado que no invertirá más en sus centrales térmicas en Italia. Italia pretende cumplir así con las exigencias de la Comisión Europea cuya nueva normativa sobre emisión de gases contaminantes se ha endurecido en el caso de las centrales térmicas a 550 gramos Co2 por Kwh). Según cálculos de expertos europeos del sector, cumplir con dichos requisitos requeriría de una inversión cercana a los 1.200 millones de euros para todas las centrales operativas en estos momentos en el mercado español.

Por su parte, la patronal eléctrica Eurelectric trata de defender ante las posiciones de Bruselas que el cierre de las plantas de ciclo combinado con carbón supondrían un sobrecoste en la factura eléctrica de los clientes de más de 108.000 millones de euros entre 2020 y 2040. E incluso asegura a través de informes técnicos que la reducción de las emisiones que se conseguirían con el cierre de plantas de carbón no tendría un impacto significativo en los objetivos de descarbonización a nivel europeo.

Mientras, desde el Ministerio de Energía español se sigue defendiendo el uso del carbón por tener un precio más estable y barato. Aunque no se ha ofrecido hasta la fecha compromiso para el uso de carbón autóctono, como reclaman desde hace mucho tiempo las administraciones y empresas de Castilla y León y Asturias, principales zonas productoras.

Castilla y León y Asturias insisten ante el Ministerio de Energía para lograr un cupo para el carbón nacional en las térmicas

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Castilla y León y Asturias, las dos principales regiones productoras de carbón nacional, siguen insistiendo ante el Ministerio de Energía para conseguir un trato más favorable al carbón nacional en las centrales térmicas. Y conseguir con ello el mantenimiento del empleo en las comarcas mineras, cuyas empresas están llegando al límite de la viabilidad en muchos casos.

Sin embargo, desde el Ministerio destacan que la diferenciación entre carbón “autóctono” y carbón “importada” podría dar problemas serios ante la Comisión Europea. Según ha declarado el ministro de Energía Álvaro Nadal recientemente, lo importante será mantener el peso del carbón en el mix energético español, sobre todo en ellos como el actual en el que la energía de origen hidráulico ha caído más de un 50% en producción.

Unas declaraciones que no satisfacen a las dos principales regiones afectadas por la crisis del carbón, ni a nivel institucional ni empresarial ni sindical.

Desde el Ministerio se ha insistido en los últimos meses en que están negociando con las empresas propietarias de las centrales térmicas, con Endesa a la cabeza, para lograr que mantengan abiertas aquellas centrales que cuentan con las instalaciones medioambientales necesarias para hacerlo tras las inversiones realizadas en desulfatadoras desde el 2008. Hay que recordar que a partir del 2020 la Unión Europea ha establecido límites muy estrictos a las emisiones de SO2, NOx y partículas para este tipo de instalaciones.

El propio presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, ha solicitado públicamente al Ministerio de Energía que se reserve un hueco térmico del 4% para el mineral de origen español. El carbón de las cuencas leonesas y palentinas cuenta con una potencia calorífica media de 5.50 termias por toneladas. Hay que tener en cuenta que las centrales térmicas en funcionamiento a día de hoy en Castilla y León podrían demandar una media superior al millón de toneladas de carbón para su funcionamiento, con todo lo que ello conlleva para el empleo en sus diferentes eslabones, desde la extracción hasta el transporte y las propias centrales térmicas.

El carbón de Castilla y León defiende su peso en el mix energético pese a los cierres de centrales previstos hasta 2020

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La Junta de Castilla y León aboga porque el carbón autóctono sigue siendo una energía de respaldo que garantice el funcionamiento de las centrales térmicas de la comunidad. Para ello, el carbón autóctono debería suponer el 4% del mix energético nacional, una cifra que garantizaría al menos la apertura de minas y centrales térmicas hasta que se produzca su total sustitución por fuentes renovables.

Para conseguirlo, tanto la administración regional como la Mesa de la Energía del Bierzo exigen la modificación del Real 1955/2000 para poner nuevas condiciones a las autorizaciones del cierre de instalaciones de producción de energía. Entre esas condiciones se debería incluir el impacto económico que tiene el cierre de una determinada planta para la competitividad de la economía.

En los próximos tres años está previsto el cierre de alguna de las plantas de producción de energía con carbón más importantes de la región como la de Compostilla en el 2020. O la de Anllares en Paramo de Sil en el 2018.

Las grandes eléctricas españolas siempre han asegurado que en la actualidad el carbón es parte importante del mix energético español pero que las directrices de la Unión Europea exigen su reducción.

Mientras, desde el Ministerio de Energía, que dirige Álvaro Nadal, ven con buenos ojos el modelo energético alemán, donde el carbón todavía tiene un peso destacado, aunque a precios mucho más bajos que el producido en las cuentas asturianas y de Castilla y León. Prueba de ello es el malestar creado por el anuncio de Endesa realizado en primavera del cierre para junio de 2020 de sus plantas de Compostilla en León y la de Teruel.

Hidráulica, eólica y carbón suponen más del 90% de la energía producida en Castilla y León en 2016

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La demanda eléctrica en Castilla y León creció con más fuerza que la media española durante el pasado año 2016, hasta alcanzar los 3,4 megavatios por habitante sin contar con los grandes consumidores. En el total de la comunidad la demanda alcanzó los 5,8 megavatios, según datos de Red Eléctrica Española. Junto con la Comunidad de Extremadura, volvió ser la mayor generadora neta de energía hasta un total de 16.988 gigavatios/hora tras producir un total de cerca de 32.000 Gw/h.

Hay que tener en cuenta que la región no llega a consumir ni la mitad de la energía que demanda: produce más del 12% del total de la energía nacional y demanda solo poco más del 5% del total. La comunidad dispone del 13,4% del total de la potencia instalada en Mw, en torno a los 14.100 de un total de 105.000 en toda España. Un porcentaje que aumenta de forma considerable en el caso de la eólica con casi el 25% del total nacional (más de 5.600 Mw) así como en la hidráulica (cerca de 4.400 Mw).

La energía de origen hidráulico, la eólica y el carbón suponen más del 90% de la energía producida en la región que se complementa con la de origen fotovoltaico, cogeneración, biomasa y biogás. En el caso de las energías de origen hidráulico y eólico, la región tiene un peso muy importante en la generación a nivel nacional, cercano al 30% en el caso de la primera y cerca del 23% en el caso de la eólica.

La producción de carbón en Castilla y León apenas supone el 10% del total español

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El uso de la energía con carbón ha tenido uno de los mejores inicios de año en España de los últimos años pero que no ha beneficiado en nada al sector del carbón de Castilla y León ni a sus empresas. Al igual que ha ocurrido en el 2016 cuando la producción de carbón español ha caído en picado un 43% hasta los 1,74 millones de toneladas.

De esta cantidad, las minas de la región, concentradas en León y Palencia, solo aportaron unas 170.000 toneladas. De esta forma el carbón de las cuencas de la región aporta ya menos del 10% del carbón producido en toda España. Muy lejos quedan las cifras cercanas a los 5 millones de toneladas que salían de las empresas de carbón de la comunidad en los primeros años del siglo XXI.

Mientras, las importaciones de carbón de terceros países siguen acaparando todo el protagonismo de las centrales hasta sumar 14,6 millones de toneladas, aunque con un descenso del 23% y de más de 8 millones de toneladas en relación al año anterior. Países como Rusia, Indonesia, Colombia o, en el futuro, Alemania, han tomado la delantera al carbón castellano leonés o asturiano a marchas forzadas. El propio Ministerio de Industria se ha mostrado muy favorable a la importación de carbón de otros países como Alemania para mantener estabilidad en los precios de la electricidad.

Durante el primer trimestre del 2017, debido a las condiciones climatológicas de menos lluvias y viento, el carbón se ha convertido en la segunda energía española de mayor producción con más del 16% del total de energía producida, solo por detrás de la energía de origen nuclear, según los últimos datos de Red Eléctrica de España. Una circunstancia que debería ser positiva para las empresas mineras de Palencia y León, pero que, vistos los antecedentes de importaciones de carbón a bajo precio, no parecen serlo.

Ilustración: J.C. Florentino

Las fuertes importaciones de carbón elevan la dependencia energética de España hasta el 97% en combustibles fósiles

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España sigue siendo uno de los países de la Unión Europea con mayor dependencia energética del exterior ya que las importaciones de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural) han aumentado en 17 puntos en los últimos 5 años. El 98% de estos combustibles fósiles se importan.

En el consumo global, la dependencia de los combustibles fósiles ha bajado ligeramente en los últimos años gracias sobre todo al empuje de las renovables, con la eólica y la fotovoltaica a la cabeza. Aunque en el sector el transporte, la dependencia del petróleo exterior sigue siendo casi total.

El aumento de la dependencia energética del exterior en cuanto a los combustibles fósiles tiene su explicación en el menor consumo de carbón nacional, como bien han comprobado en los últimos años las minas de Castilla y León y las centrales térmicas ubicadas en el territorio de la comunidad.

La Unión Europea también sufre esta dependencia energética ya que la importación de gas, petróleo y carbón de sus 38 estados miembros ha pasado del 53% en el año 1990 al 73% actual.