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El uso de los combustibles fósiles bajará del 85 al 50% en el 2040

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La transición energética en España y el mundo continúa hacia una menor dependencia de los combustibles fósiles, aunque su uso seguirá siendo importante todavía en los próximos años. Esa es la conclusión de una reciente jornada organizada por la petrolera BP España ante los retos planteados por el sector energético.

Según estimaciones de BP, para el año 2040, el Producto Interior Bruto se duplicará fruto del aumento de la población mundial y el incremento en la prosperidad de las personas que viven en países en vías de desarrollo, progreso que conllevará un crecimiento del 33% de la demanda de energía. Por tanto, el sector energético se enfrenta a un doble reto: por un lado, dar respuesta a esa mayor demanda energética que el mundo necesita para continuar desarrollándose y, por otro, seguir reduciendo las emisiones de CO2 para limitar el calentamiento global.

En esta transición energética en marcha, que llevará muchos años, los combustibles fósiles, que hoy en día representan el 85% de nuestra energía primaria, mantendrán una importante cuota en el mix energético. Así, el petróleo y el gas acapararán en torno al 50% en el año 2040, mientras que el carbón será el que experimente una mayor volatilidad según las diferentes estimaciones, pudiendo suponer desde un 20% en los escenarios más continuistas, hasta un 10% en aquellos escenarios en los que un precio alto por tonelada de CO2 le penalice en mayor medida.

Para el año 2030, los países de la UE tienen como objetivo reducir sus emisiones un 40% respecto a los niveles de 1990, lo que para España supone 150 millones de toneladas de CO2 anuales. Según un estudio realizado al respecto por la Asociación de Operadores Petrolíferos (AOP) y KPMG, ya se ha alcanzado una reducción de 120 millones al año. En la generación eléctrica las inversiones han permitido que  la energía eólica y solar alcanzasen, conjuntamente, el 11% del mix de energía primaria – frente al 4% a nivel mundial, y el 25% en el mix de generación eléctrica.

Pero este esfuerzo no se ha quedado solo en el sector eléctrico, sino que todos los sectores de la economía han contribuido a la reducción de emisiones por la vía de la eficiencia energética: en el caso del sector del refino, en los últimos diez años se han reducido en un 7%, al tiempo que la producción aumentaba un 7%, con lo que la intensidad de las emisiones del refino se ha reducido en  un 14%. Lo mismo se puede decir del sector del transporte, que redujo sus emisiones en un 15%, mientas el tráfico se reducía en un 3%, alcanzándose por ello un eficiencia energética de un 12% en este sector.

Según los participantes en la Jornada, los coches con motor eléctrico aún no son competitivos en costes frente a aquellos con motor de combustión interna, y aún será necesaria una década para que el desarrollo tecnológico haga que los costes se igualen. En definitiva, la electrificación del transporte por carretera se acelerará en los próximos años, pero dependerá de factores como la reducción de costes del desarrollo tecnológico, la resolución de las limitaciones existentes actualmente en cuanto a autonomía de las baterías, la rapidez de la recarga, las infraestructuras necesarias, la legislación y los gustos de los consumidores.

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La puesta en marcha de 5.000 MW de nueva potencia eólica en 2020 reducirá las emisiones del sector eléctrico un 13%

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La Asociación Empresarial Eólica (AEE) y la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) celebraron una jornada conjunta en el marco de la Feria GENERA para analizar “El nuevo modelo de sociedad ante la Transición Energética“. Para los participantes, la energía eólica es fundamental en la transición energética al haber alcanzado su competitividad con los precios actuales de mercado. Todo ello obligaría a medio y largo plazo es necesario establecer unos objetivos para 2030 y 2050 acordes con el reto de descarbonizar el consumo energético español.

Otro de los temas de debate más importantes planteados es que el vehículo eléctrico y las energías renovables deben ir de la mano en su desarrollo, ya que el modelo energético y las formas de movilidad determinarán el éxito de las ciudades futuras. Hay que recordar que Castilla y León es la primera región española en megawatios eólicos y en energía eólica producida.

Según Juan Virgilio Márquez, director general de AEE, “los próximos años supondrán una revolución para el sector de la energía desde el punto de vista de la producción y el consumo. La transición energética es una prioridad y es necesario comenzar a tomar medidas cuanto antes’’. En España, con la puesta en marcha de 5.000 MW de nueva potencia eólica en 2020, las emisiones del sector eléctrico podrían disminuir en un 13% en 2020, respecto a 2017.

“A medio y largo plazo es necesario establecer unos objetivos para 2030 y 2050 acordes con el reto de descarbonizar el consumo energético español, y planificar el despliegue de las energías renovables. Para lograr una transición energética y cumplir con nuestro compromiso con el Acuerdo de París, es urgente tomar medidas en aquellos sectores que pueden reducir sus emisiones como el sector eléctrico, pero también el sector transporte y el residencial. En este sentido, la electrificación tanto del transporte como de la climatización tienen que empezar a avanzar con solidez”, aseguró.

En 2017, la energía eólica ha aportado el 18% de la electricidad en España, llegando a alcanzar el 50% de la electricidad en algunos meses del año.

Por su parte, José María González Moya, director general de APPA, aseguró también que ‘’la energía eólica será fundamental en la transición energética al haber alcanzado su competitividad con los precios actuales de mercado. El potencial que tiene España en términos de recurso, tejido industrial o capacidad exportadora la convierten en una de las principales protagonistas de nuestro sector energético durante la próxima década’’.