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Las centrales de carbón de Castilla y León ganan tiempo con la ampliación de los pagos por capacidad más allá de 2020

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El sector del carbón español y de Castilla y León vuelve a mirar el calendario. La reciente reunión de los 28 ministros de Energía de la Unión Europea ha decidido prorrogar al menos hasta el año 2025 las ayudas a las centras térmicas de carbón. De esta forma, los denominados pagos por capacidad que premian la disponibilidad de las térmicas en el suministro energético no se eliminan en el 2020 como en un principio estaba previsto desde la Comisión Europea.

Eso sí, el Comisario europeo de la Energía, el español Miguel Arias Cañete, anunció que solo podrán recibir estas ayudas por capacidad después de 2025 si sus emisiones están por debajo de los 550 gramos de CO2 por kilovatio hora o por debajo de los 700 kilogramos de CO2 de media por año por kilovatio de potencia instalado. Los pagos serán decrecientes a partir de 2025 hasta el 2030 cuando se pone fecha de caducidad al futuro de estas centrales.

Habrá que ver el encaje que tiene el carbón autóctono en esta ampliación de la vida subvencionable de las centrales. Lo que sí mantuvo la reunión ministerial fue el objetivo de alcanzar en el año 2030 que el 27% del consumo energético total de la Unión Europea proceda de fuentes renovables. Los llamados mecanismos de capacidad lo que retribuyen no es la producción de kilovatios de electricidad sino la disponibilidad de este tipo de instalaciones, como las centrales de carbón, para generar energía eléctrica cuando el sistema lo requiera.

En este nuevo escenario habrá que ver la postura que toman las grandes empresas propietarias de plantas de centrales térmicas de carbón –Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa– sobre sus planes de cierre o inversión. Varias de ellas en Castilla y León.

Un tema aparte que preocupa mucho a las grandes compañías propietarias es la investigación que está llevando a cabo la Comisión Europea sobre las ayudas que han recibido 14 centrales por valor de 440 millones de euros en ayudas públicas desde 2007 para subvencionar la reconversión tecnológica de las mismas mediante sistema de filtrado de óxido de azufre. Bruselas deberá decidir pronto si las ayudas se ajustaban a las normas de competencia impuestas por la Unión Europea.

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Las empresas propietarias de las centrales de carbón de Velilla y Anllares solicitan su cierre mientras Endesa todavía no ha pedido oficialmente la de Compostilla

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Iberdrola ha solicitado la autorización de cierre de las centrales térmicas de Lada (Asturias) y Velilla (Palencia) ante el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, plantas que suman una potencia de 874 MW, una decisión mediante la que ratifica su compromiso de reducción de la intensidad de emisiones de CO2 en un 50% en el año 2030 respecto a los niveles de 2007 y de ser neutra en carbono en 2050.

Iberdrola ha decidido completar el proceso de cierre de todas sus centrales de carbón en el mundo, fuente de energía que representa, actualmente, solo el 1,8% de la capacidad total del grupo, que asciende a 48.062 megavatios (MW), y el 1,5% de la producción eléctrica en los nueve primeros meses del año en curso: 1.596 GWh vs. 102.494 GWh.

La decisión de Iberdrola se suma a la de Endesa, propiedad de la italiana Enel, quien en su última Junta de Accionistas celebrada en Roma anunció el cierre de las centrales de carbón de Compostilla (León) y Teruel antes del 30 de junio de 2020. Aunque todavía no lo ha tramitado oficialmente ante el Ministerio de Energía, quien trata de buscar una solución al futuro de dicha central, estratégica para el sector energético español y de Castilla y León.

Hay que recordar que Gas Natural Fenosa anunció el pasado mes de junio que iría a un cierre paulatino de la actividad en su central de Anllares, situada en la localidad leonesa de Páramo de Sil (Léon), hasta el 2019. Por el contrario, Gas Natural Fenosa anunció que mantendría operativa la central térmica de La Robla, en León, tras una fuerte inversión para cumplir con las exigencias de emisiones de la Comisión Europea antes del 2020.

Tras el cierre de las últimas plantas de carbón operativas de Iberdrola, que no incidirá en la seguridad del suministro eléctrico -la compañía cuenta con 5.695 MW de capacidad de respaldo en ciclos combinados de gas-, el porcentaje de la capacidad de producción de electricidad libre de emisiones del grupo quedará en el 68%, elevándose en España hasta el 76%.

En el caso concreto de las centrales de Lada y Velilla , su cierre no afectará al empleo, ya que Iberdrola recolocará al 100% de la plantilla -90 empleados en Lada y 80 en Velilla- tanto en las labores de desmantelamiento de ambas plantas, que se extenderán durante cuatro años desde la fecha de aprobación de cierre por parte del Ministerio de Energía y supondrán una inversión cercana a los 35 millones de euros, como en otras instalaciones de la empresa. Las zonas ocupadas por Lada y Velilla serán objeto de una restauración paisajística.

Desde el año 2001, Iberdrola ha clausurado en todo el mundo centrales térmicas que suman casi 7.500 MW de capacidad instalada. Destacan el cierre en 2013 y 2016, respectivamente, de dos grandes centrales de carbón en Reino Unido, Cockenzie y Longannet, cuya potencia conjunta ascendía a 3.600 MW. Además del  desmantelamiento en este periodo de tiempo de casi 3.200 MW de plantas de fuel oil.

Ilustración: J.C.Florentino